¿Eres escéptico al orar a Dios? Trata la guerra.

Soldiers-praying-and-consoling

Lo que sigue fue tomado del blog bahaiteachings.org

¿Escéptico al orar a Dios? Trata la guerra.

Nosotros, los humanos, siempre hemos orado a Dios.

Rezamos cuando sufrimos. Rezamos cuanto estamos en dificultades. Ante el peligro, rezamos pidiendo ayuda. Rezamos por los que amamos. Rezamos cuando la muerte nos visita. Inclusive rezamos dando gracias cuando la vida nos va bien. Rezar es universal. Toda  cultura y toda Fe tienen sus oraciones.

…en todas las Dispensaciones la ley de la oración ha constituido un elemento fundamental de la Revelación de todos los Profetas de Dios; ley cuya forma y manera han sido adaptadas a los cambiantes requerimientos de cada época. Baha’u’llah, Kitab-I-Iqan Libro de la Certeza http://www.bahai.es/textos/

Algunos rezan en silencio, otros en alta voz. Algunos lo hacen melodiosamente, otros cantando, algunos bailan. Algunos oran sentados, otros arrodillados, algunos postrándose. Algunos lo hacen en iglesias o templos, o mezquitas o santuarios, algunos caminan en el campo y oran en la catedral natural de los árboles. Algunos oran muchas veces al día, algunos una vez por semana, algunos solamente en crisis.

Pero en mi experiencia, casi todos rezan tarde o temprano.

Esa realidad la aprendí en la guerra. Mi padre, un marinero en la Segunda Guerra Mundial, me dijo una vez, durante mi agnosticismo de juventud, “que no hay ateos en las trincheras. Había escuchado esa expresión anteriormente y no la creí. De hecho, la rechacé de plano. Pensé que si una persona no aceptaba la existencia de un Ser Supremo, ¿cómo iba a buscar ayuda de un Dios no existente?

Y entonces fui a Vietnam.

Rápidamente encontré que la mayoría buscan ayuda divina cuando enfrentan extremo peligro. Ese pedido instintivo de ayuda a un poder superior parece que forma parte de nosotros.

Hay investigadores que inclusive han preguntado a veteranos de guerra sobre sus creencias al preguntarles, “¿Hay ateos en las trincheras?” Brian Wansink, un economista de la conducta de Cornell, entrevistó a casi un millar de soldados de infantería de la Segunda Guerra Mundial y encontró que la dependencia de los soldados en la oración aumentaba de 32% a 74% a medida que la batalla se intensificaba.

Mi primerísima e intensa experiencia con la oración en la guerra envolvió a un compañero soldado llamado Eddie de Jesús, un puertorriqueño de 19 años de New York quien ya había tenido una vida muy dura. Sus padres murieron jóvenes, y había crecido en diferentes casas de crianza, algunas de ellas muy difíciles. Eddie se metió en problemas muy temprano y supo de las entradas y salidas de cortes juveniles y arrestos a los quince años. Tan pronto aprendió a manejar aprendió a robar carros y para él, fue una profesión lucrativa. A los 18 fue arrestado otra vez y se percató que ya no sería como “juvie”, como él decía – esta vez sería como adulto con un destino diferente. El juez le ofreció la cárcel o el ejército. Él y yo llegamos a Vietnam el mismo día.

A pesar de su accidentada vida, Eddie tenía una buena mente y nos volvimos como hermanos (panas en puertorriqueño). Él y yo tuvimos grandes conversaciones sobre nuestras creencias. Él había rechazado el Dios católico con el que creció y yo había entrado a la Fe Baha’i hacía poco por lo que comparábamos notas frecuentemente. Eddie se burlaba de la idea de un Creador y yo trataba de explicarle que el Dios en el que los baha’is creían no podía ser concebido ni comprendido ni descrito.

“No lo entiendo. ¿Cómo es que tu puedes siquiera pensar en un Dios así?” Eddie me preguntó una vez.

“No es literal. Solo trato de entender las cualidades de Dios,” le dije. “Amor, bondad, misericordia, belleza, iluminación, gracia. Tú sabes, los rasgos de carácter de Cristo, Buda, Baha’u’llah – como ellos vivieron sus vidas por los demás.”

“Humm,” fue todo lo que dijo.

Como adolescente falto de vocabulario, no pude expresar lo que yo sentía. Ojalá hubiera sabido la cita siguiente tomada de las enseñanzas baha’is:

Sabe, en verdad, que es apropiado que el débil suplique al Fuerte, y que el que busca misericordia le suplique al Todo Misericordioso. Cuando uno suplica a su Señor, se vuelve hacia Él, y busca la generosidad de Su Océano, esa súplica trae luz a su corazón, iluminación a su vista, vida a su alma, y júbilo a su ser.

Considera como, mientras suplicas a Dios,… tu corazón se alegra y tu alma se deleita con el espíritu del amor de Dios, y tu mente se siente atraída hacia el Reino de Dios. Estas atracciones aumentan nuestras aptitudes y nuestra capacidad. Cuando la vasija se agranda más agua nos llega, y cuando la sed se intensifica más agradable al gusto es la generosidad de la nube. Este es el misterio de la súplica… Abdu’l-Baha

Eddie y yo teníamos nuestras discusiones con bastante regularidad – a él le gustaba hablar de temas espirituales. Y entonces una noche, después de unas pocas semanas en el campo de batalla, nos atacaron. Los cohetes llovían, explotaban al impactar y regaban metralla por todas partes. Hombres que morían, algunos heridos, muchos gritaban pidiendo ayuda. En las trincheras abiertas escarbábamos huecos, todos rezaban intensamente, pidiéndole a Dios que les permitiera vivir un día más. A medida que los cohetes caían a nuestro alrededor se podía oler el miedo y sentir los pedidos intensos a un poder superior. A medida que el humo de las explosiones se elevaba en el aire se podía escuchar el murmullo o el grito de las oraciones que se elevaban también de nuestras trincheras.

Vi a Eddie la mañana siguiente. Sus ojos de combatiente enfocados a lo lejos, con la mirada que llamábamos la mirada del millar de yardas. Probablemente yo también la tenía. Ambos habíamos visto la muerte cara a cara.

“Sí, está bien, yo recé” dijo tímidamente. “Lo admito, anoche recé como cualquier cabrón hasta explotar mi cerebro. Sin embargo, no estoy orgulloso de eso.”

Nos reímos a la misma vez. Ambos necesitábamos esa liberación después de estar tan cerca de la muerte.

“Hey”, le dije, “funcionó. Todavía estás aquí.”

Acerca de César

Profesor retirado de Bioquímica de la Universidad de Puerto Rico. Me encanta la ciencia, lo racional, junto con la parte llamada espiritual del ser humano. Encuentro en la Fe Bahá'í la paz y el entendimiento para la solución de muchos problemas personales y sociales. Me preocupa la situación social en general y especialmente la de Cuba.
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Una respuesta a ¿Eres escéptico al orar a Dios? Trata la guerra.

  1. davidsoto013 dijo:

    cuando rezo el milagro que pido es tener fe un saludo David

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