¿Qué tiene que ver Ferguson con Iguala?

Trust

¿Qué pasa cuando en una familia hay desconfianza entre hermanos? ¿O entre padres e hijos?

¿Qué pasa cuando en un país la gente no confía unos en otros? ¿Cuándo los blancos no confían en los negros? ¿Cuándo los negros no confían en los blancos?

¿Qué pasa cuando el pueblo no confía en la policía? ¿Cuándo el pueblo no sabe si la policía está asociada con la mafia? ¿Qué pasa cuando los pobres desconfían de los ricos? ¿Cuándo los ricos compran la justicia?

¿Qué pasa cuando el pueblo no confía en los políticos? ¿Qué pasa cuando el pueblo no confía en el gobierno? ¿Qué pasa cuando todo hay que arreglarlo por debajo de la mesa por la corrupción imperante?

Una pequeña herida si no se ataja a tiempo puede convertirse en gangrena. Todo comienza con pequeñas situaciones que se piensa no tienen consecuencias mayores hasta que nos llega un Iguala, o un Ferguson.

Además de quejarnos por la terribles injusticias cometidas, podemos darnos cuenta que crear confianza entre individuos es un proceso de aprendizaje en el que todos podemos y debemos participar eliminando prejuicios, promoviendo la honestidad y creando lazos que nos unan. Somos una sola familia humana bajo un mismo Dios.

Bahá’u’lláh, nos dice:

…Considerad al mundo como el cuerpo humano, que aunque al ser creado es sano y perfecto, ha sufrido, por diversas causas, graves trastornos y enfermedades. Ni un día logró alivio; no, más bien su dolencia se hizo más severa, puesto que cayó en manos de médicos ignorantes que daban rienda suelta a sus deseos personales, y han errado gravemente. Y si alguna vez, por el cuidado de un médico hábil, un miembro de aquel cuerpo sanaba, el resto quedaba enfermo como antes. Así os informa el Omnisciente, el Sapientísimo.

Lo vemos, en este día, a la merced de gobernantes tan embriagados con orgullo, que no pueden discernir claramente lo que más les conviene, ni menos aún reconocer una Revelación tan asombrosa y desafiante como ésta. Y cuando alguno entre ellos se ha empeñado en mejorar su condición, su motivo ha sido su propio provecho, lo haya declarado o no; y la indignidad de este motivo ha limitado su poder para curar y sanar.

Lo que el Señor ha ordenado como el supremo remedio y el más poderoso instrumento para la curación del mundo entero, es la unión de todos sus pueblos en una Causa universal, en una Fe común. Esto no puede lograrse sino por el poder de un Médico inspirado, hábil y todopoderoso. Esto, ciertamente, es la verdad y todo lo demás no es sino error.

Acerca de César

Profesor retirado de Bioquímica de la Universidad de Puerto Rico. Me encanta la ciencia, lo racional, junto con la parte llamada espiritual del ser humano. Encuentro en la Fe Bahá'í la paz y el entendimiento para la solución de muchos problemas personales y sociales. Me preocupa la situación social en general y especialmente la de Cuba.
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