Como dejar de quejarse y aprender a aceptar la vida.

amanecer

La vida no es monótona. Tiene sus altas y sus bajas. Es en las bajas, cuando todo parece irnos mal que nos quejamos  y nos preguntamos ¿por qué a mí? Es en esos momentos donde decidimos si vamos a quejarnos larga y amargamente o si enfrentaremos la vida tratando de ver qué enseñanza nos trae.

Si contemplamos nuestra vida seguro que encontraremos razones para dar gracias a Dios por las bondades que nos ha brindado. No es fácil a veces, pero se puede hacer, y de ello depende nuestra actitud futura. Hay situaciones que no podemos cambiar y aunque sea difícil tenemos que aceptarlas. Podemos escoger aceptarla amargamente o aceptarla dulcemente.

Una de las actitudes que más me han ayudado es lo que en los escritos bahá’ís se llama aquiescencia radiante. Aquiescencia radiante es aceptación tranquila y con cierta dulzura de lo que nos está ocurriendo.  No es una aceptación a regañadientes. Conlleva un cierto desprendimiento del mundo exterior y volvernos a nuestro mundo interior.

¡Oh hijo del hombre! Si tus ojos se volvieran hacia la merced, deja las cosas que te benefician y aférrate a las que benefician a la humanidad. Y si tus ojos se volvieran hacia la justicia, elige para tu vecino aquello que elegirías para ti mismo.

¡Oh mi siervo! Libérate de las cadenas de este mundo y suelta tu alma de la prisión del yo. Aprovecha tu oportunidad, pues no volverá a ti nunca más. Bahá’u’lláh

En el libro “Bahá’u’lláh y la Nueva Era”, JE Esslemont, el autor,  describe bien lo que es el desprendimiento de todo salvo de Dios asociado a aquiescencia radiante:

Desprendimiento no significa indiferencia impasible a lo que a uno lo rodea, o una pasiva resignación a toda condición mala; tampoco quiere decir desprecio a todo lo bueno que Dios haya creado. El verdadero bahá’í no será insensible, ni apático, ni un asceta. Deberá encontrar abundante interés, abundante trabajo, abundante gozo en el sendero de Dios; pero no se separará lo más mínimo de ese sendero para ir en busca de placeres, ni ansiará poseer lo que Dios le ha negado. […] Cuando un hombre llega a ser un bahá’í, la voluntad de Dios es su voluntad, porque estar en desacuerdo con Dios es algo que él no soporta. En el sendero de Dios ningún error lo desanimará, ningún inconveniente le hará desmayar. La luz del amor ilumina sus más sombríos días, convierte el sufrimiento en gozo y el martirio mismo en un éxtasis de bendición. La vida se eleva a un plano heroico y la muerte se convierte en una aventura feliz.”

Un libro que me ayudó a darme cuenta que esa aquiescencia radiante no solamente es posible, sino que puede ser enriquecedora fue “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl. Frankl fue un psiquiatra que estuvo en los campos de concentración de Hitler. Psiquiatra al fin, mientras estaba allí estudió el comportamiento de los presos y se dio cuenta que había personas que aceptaban su condición y aún más, ayudaban a otros y eran altruistas compartiendo el pedazo de pan que les daban. ¿Puede haber una situación peor que la que hubo en esos campos de concentración? Si algunos de ellos lograron superar los horrores y mantenerse positivos yo puedo tratar, me dije. Hay muchos otros ejemplos alrededor nuestro. En la misma comunidad en que vivimos, si tratamos descubriremos personas así. Existen y podemos aprender de ellas.

En esos momentos de reflexión, tenemos que darnos cuenta de que el sufrimiento, pequeño o grande  es parte de la vida. Nadie se escapa. Si otros han sobrevivido, nosotros podemos también. Los sufrimientos son como pruebas para templar el alma, para hacernos entender aspectos de la vida que de otra forma no entenderíamos.

Las confirmaciones del Espíritu son todos aquellos poderes y dones con los cuales algunos nacen y que los hombres llaman genio, pero para obtenerlos deben luchar afanosamente. Éstos vienen a aquel hombre o a aquella mujer que acepte su vida con aquiescencia radiante. ‘Abdu’l-Bahá

El tratar de servir a otros nos ayuda en esos momentos difíciles. La devoción a Dios implica una vida dedicada al servicio de nuestro prójimo. No podemos servir a Dios de otra manera. Si volvemos las espaldas a nuestro prójimo, volvemos las espaldas a Dios. Cristo dijo: “En cuanto no lo hicisteis a Mis más pequeños, tampoco lo habéis hecho a Mí”. Así también Bahá’u’lláh dice: “¡Oh Hijo del hombre! Si buscas misericordia, no busques aquello que te beneficie a ti mismo, sino aquello que beneficie a tu prójimo. Si buscas justicia, elige para los demás lo que elegirías para ti mismo”.

Acerca de César

Profesor retirado de Bioquímica de la Universidad de Puerto Rico. Me encanta la ciencia, lo racional, junto con la parte llamada espiritual del ser humano. Encuentro en la Fe Bahá'í la paz y el entendimiento para la solución de muchos problemas personales y sociales. Me preocupa la situación social en general y especialmente la de Cuba.
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2 respuestas a Como dejar de quejarse y aprender a aceptar la vida.

  1. Eduardo dijo:

    La vida no me parece buena, me siento frustrado y con ganas de llorar porque quienes me melestan lo harán siempre sin descanso y lo que uno tiene en la mente como recuerdos malos que a uno le mortifican y le dicen que no son buenos pues son las cosas que puede uno recordar para no dejarse de nuevo hacer que a uno le abusen pero aún así la gente no olvida y me dicen que olvidar es lo mejor, yo lo veo como que la vida que uno goza es por hacer lo que uno puede hacer y si la gente no olvida es porque estamos en la necesidad de vivir como somos, olvidar es para que a uno le derroten porque segun he podido contrastarlo nadie olvida las cosa que a uno le suceden por ello la vida es un tránsito de dolor en dolor.

    • César dijo:

      Saludos Eduardo,

      Siento que tengas esa apreciación de la vida. En la vida hay mucho sufrimiento pero también hay momentos de felicidad. Esas dificultades nos hacen fuertes por dentro. Alguien dijo “las penas y las desgracias no nos vienen por casualidad, la divina merced nos las envía pra nuestro perfeccionamiento” Aunque parezca raro, hay dificultades que tenemos que aceptar, que nos toca pasar. Nadie puede escapar del sufrimiento. Es parte de la vida. No importa si tienes dinero, o eres saludable, o has nacido en una “buena familia”. Nadie escapa. Reflexiona y verás que es así. Es parte de la creación.

      Inclusive para muchos el sufrimiento ha servido como un acicate para lograr avances en sus vidas y para ayudar a la sociedad. Aquí hay una página de famosos que han sufrido bullying.

      http://www.que.es/gente/201409100800-famosos-sufrieron-bullying-colegio_2.html

      Es triste que haya personas que se comporten así; hasta hermanos unos con otros.

      La oración, la meditación ayuda a fortalecernos por dentro. Claro que si hay manera de conversar tu situación con una persona cercana en la que puedas confiar ayuda mucho. Quizás ella pueda remediar la situación con los que te molestan. Hay que ser fuerte.

      La situación tuya de seguro pasará y entonces habrás echado raíces más profundas. Los próximos vientos no tumbarán el árbol.

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