Dogma y Ciencia en Cuba

cenic

En estos días tengo visita de Cuba y por supuesto hemos compartido vivencias en la Isla revolucionaria. Como ya he expresado en algunas entradas, nací en Cuba, estudié allí hasta tercer año de universidad y vine a Puerto Rico con una beca a continuar estudios. No salí por razones políticas. Lo que me impulsó fue mis deseos de continuar en ciencia básica, química, y mi deseo natural de juventud de ver mundo.

Una de las razones para continuar estudios en Canadá fue porque desde allí podía regresar a Cuba más fácilmente que si continuaba estudios en Estados Unidos. Al terminar el doctorado, regresé a Cuba en 1969 a trabajar en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CENIC). Las conversaciones con mi amigo han desempolvado experiencias un tanto dolorosas que quiero compartir en este blog. ¿Por qué quiero hacerlo? Porque son realidades que deben conocerse. Cada día que pasa me doy más cuenta que el comunismo, como filosofía, es totalmente falsa desde la raíz. Mucho hemos sufrido por esa falsedad. En todos los países en donde se ha querido imponer ha habido mucha sangre derramada. Claro que es una reacción a la oligarquía que ha explotado cruelmente a poblaciones enteras. Pero el remedio ha sido tan malo como la enfermedad. El comunismo ha sido una falsa solución a los problemas del ser humano.

José Martí nos dijo que la futura esclavitud era el socialismo. Y subrayó: “Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanza y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes. Como todas las necesidades públicas vendrían a ser satisfechas por el estado, adquirirían los funcionarios entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio”. 

Obras Completas de José Martí. Edición Conmemorativa del Cincuentenario de su muerte, Volume 1, pag. 954 Editorial Lex, La Habana, Cuba.

Creer en Dios era un pecado.

El CENIC está enclavado en un edificio hermoso, con facilidades relativamente buenas. Tiene un salón anfiteatro muy cómodo y amplio. Allí asistí a una reunión llamada Asamblea de Ejemplares para escoger los mejores trabajadores, los elegidos podrían formar parte del Partido comunista. La reunión se llevó a cabo una mañana, el salón estaba lleno. Al frente una fotografía grande del Che Guevara apoyada en vistosas flores; la luz a medio tono daba una sensación de tranquilidad que invitaba a la reflexión. Y comenzó la reunión.

De pronto se paraba un compañero y postulaba a otro como un buen trabajador y daba las razones. Otro hacía lo mismo y después de varias rondas quedaba claro que era un buen candidato y bajo los aplausos se aceptaba al candidato. Esto ocurrió con varios designados y mi reacción fue muy positiva al proceso. Varios de los postulados los conocía y verdaderamente se habían destacado por sus buenas cualidades.

Entre los postulados estaba un joven que trabajaba conmigo en el laboratorio. Antes de los aplausos ese joven se levantó y dijo que él no podía ser un trabajador ejemplar porque lo había criado una tía quien le enseñó a creer en Dios y no había podido desembarazarse de esa creencia. Después del silencio, el joven se sentó y la actividad continuó. Al parecer nada le ocurriría al joven pero todos los presentes sabían que quedó marcado contra cualquier futura mejora o podía ser sacado del trabajo.

No supe dónde meter la cara de vergüenza y pena por el joven y por lo que sucedió después. Se continuó postulando trabajadores pero algunos de ellos tuvieron que explicar su comportamiento en varias ocasiones. Recuerdo uno que tuvo que explicar por qué abandono su trabajo una mañana. Fue porque se sentía mal. Esa fue solamente uno de los trapos sucios que tuvieron que explicar los postulados. Se habían vigilado unos a otros y ahora era la hora de sacar los trapos al aire. Fue denigrante.

¿Por qué se obligaba a todos a seguir los lineamientos del gobierno? ¿Por qué gente madura con decisiones productos de la reflexión individual tenían ahora que someterse a esa filosofía? ¿Dónde queda el libre albedrío que nos distingue de los animales? Es un verdadero asalto a la dignidad humana. Nos rebajaban a nivel de animales por la imposición de un dogma cruel y deshumanizante.

Acerca de César

Profesor retirado de Bioquímica de la Universidad de Puerto Rico. Me encanta la ciencia, lo racional, junto con la parte llamada espiritual del ser humano. Encuentro en la Fe Bahá'í la paz y el entendimiento para la solución de muchos problemas personales y sociales. Me preocupa la situación social en general y especialmente la de Cuba.
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Una respuesta a Dogma y Ciencia en Cuba

  1. John Milton dijo:

    Communism denies that I have a soul, and much of the rest of the world is clamouring to take it from me.

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