El problema no son los alemanes. Es toda la familia humana que está en crisis.

Iglesia en Kalavrita

Iglesia en Kalavrita

Basta ya de estar echándonos la culpa unos a otros de lo que está pasando.

El 13 de diciembre de 1943 una ciudad griega, Kalavrita, fue el escenario de uno de los peores crímenes de la II Guerra Mundial: soldados alemanes, masacraron toda la población masculina, mayor de 12 años en represalia por la muerte de unos soldados. Ahora Grecia está pidiendo compensación.

¿La culpa la tienen los alemanes por ser alemanes? No tendremos nosotros un poco de culpa por mantener creencias y actitudes llenas de prejuicios? Los países europeos se dividieron África entre ellos sin considerar los africanos. Partieron, sin importarles, pueblos y culturas. Todavía sufrimos a causa de esa injusticia. El trato a los indígenas de América todavía son venas abiertas. La lista es larga. Busque la historia de su propio país, de su propia religión, observe los prejuicios en la región donde vive, y verá que es la familia humana la que está seriamente enferma.

De joven me di cuenta temprano del holocausto y mi horror consistía en que si esos crímenes lo cometió un pueblo culto, amante del arte, las letras y las ciencias, ¿qué quedaba para el resto del mundo? ¿qué podría pasar en la Cuba revolucionaria? El problema no eran los alemanes, el problema estaba en lo hondo de la psiquis del ser humano.

La lectura de Albert Camus me sirvió de apoyo en medio de esa locura. Pero no fue suficiente. El existencialismo no fue respuesta satisfactoria. Por años me persiguió la necesidad de encontrar la imposible respuesta a tamaña barbaridad,

Durante largo tiempo traté de encontrar respuesta al “problema alemán” como se llamaba entonces. Seguía preocupándome Cuba en general y mi familia en particular. Tenía hermanos entregados a la revolución. Fue en la Universidad de Ottawa, Canadá, que uno de los amigos alemanes se sentó conmigo a conversar sobre esas experiencias. Agradecí mucho esa conversación. Los demás no querían conversar y uno me despachó diciendo que, con el tiempo, Hitler pasaría a ser un Napoleón aceptado por muchos.

Aprendí del amigo de Baviera que el cambio fue gradual, que poco a poco, por miedo a la Gestapo, a meterse en líos, a perder sus posesiones, la gente fue adaptándose al nuevo sistema. Encontraron razones para no hacer nada. Esa racionalización fue más importante que los principios humanos y gran parte de la población se hizo cómplice.  Lo mismo podría pasar en Cuba o en cualquier parte del mundo concluí. La gente ni se da cuenta que cambian su manera de pensar y acepta lo que años o meses antes no hubieran aceptado. Un buen “líder” puede mover las masas fácilmente.

Si seguimos echando la culpa a otros en lugar de mirar dentro de nosotros y dentro de nuestra cultura, seguiremos en crisis.

La familia humana está muy enferma.

El problema no son los alemanes, ni los árabes, ni los sunníes, ni los chiitas, ni los católicos, ni los protestantes, ni los cubanos, ni los venezolanos, ni los americanos, ni los rusos, ni los franceses, ni los negros, ni los blancos.

El problema está en toda la familia y no en un grupo en especial de esa familia.

El prejuicio hacia los judíos ayudó al holocausto. Prejuicio que fue alimentado por muchas iglesias cristianas durante siglos culpando a los judíos por la muerte de Jesús. Ese prejuicio no fue inventado por los alemanes. Ya estaba ahí, formando parte de la enfermedad de la familia humana.

Aquí en Puerto Rico, los dominicanos se quejan del prejuicio hacia ellos mientras se callan del terrible prejuicio que tienen hacia los haitianos. Para una mirada al racismo en Cuba apriete aquí. Y así en muchos países. La corrupción, la deificación del dinero ayudó a la reciente muerte de más de un millar de personas en Bangladesh y todos compramos ropa confeccionada allí por las grandes empresas que tratan a los trabajadores como esclavos. Si los hubiéramos considerados como parte de la familia humana, eso no hubiera ocurrido. Tenemos que velar unos por otros y no aceptar esas injusticias vengan de donde vengan.

Si nos detenemos a pensar veremos que cada grupo de la familia tiene prejuicios a hacia otro. Ese prejuicio no se acaba súbitamente. Toma tiempo pero hay esperanza: tenemos un presidente negro en los Estados Unidos después de un prejuicio despiadado de siglos. En Centro y Sur América hay un prejuicio cruel contra los indígenas, los cholos, o los negros y tenemos ahora presidentes en favor de los indígenas. Pero aunque lentamente la situación cambia.

La horrible injusticia hacia la mujer, sufrida por siglos, muchas veces aceptada por muchas sociedades arguyendo que eso es lo que Dios quiere, está disipándose.

Los portugueses pueden pedir indemnización a los alemanes pero sin creerse que ellos son los buenos y los otros los malos. Ellos tienen una historia gris o negra en sus colonias africanas. El mal está en la familia y no  en un grupo.

Muchas de las crueldades que vemos ahora han sido aprendidas desde hace siglos. Así como el comportamiento de un niño depende de lo que aprendió en la familia, el comportamiento de un grupo depende de lo que aprendió en la familia humana.

Los cristianos católicos y protestantes se pelearon a muerte hasta hace muy poco. ¿Hay explicación para ello si Jesucristo enfatizó el amor? Los musulmanes lo hacen también desde el comienzo del Islam en el 632 DC. Actualmente se matan unos y otros por pertenecer a sectas de la misma religión: la chiita y la sunnita.

No hay grupo humano, ni país que esté “libre de pecado” si somos capaces de enfrentar la realidad. Tenemos que combatir la idea y no a los individuos.

Los que adquieren un título académico se creen superiores al resto. No se dan cuenta de que  la sabiduría es un don y no se adquiere en los libros. Claro que el conocimiento ayuda pero también puede ser un estorbo si alimenta el orgullo vano que lleva al prejuicio. Los ignorantes deben ser educados sin considerarlos inferiores. Todos somos ignorantes en muchas áreas.

Hay que mirar siempre al hecho de que somos una sola familia muy enferma. Si aceptamos eso, es más fácil ver la viga en nuestro ojo y menos la pajita en el ojo ajeno.

Primero, admitir que somos una sola familia

Para resolver los problemas de salud, sociales, económicos que nos acosan tenemos que admitir primero que somos una sola familia. Hoy estamos haciendo lo contrario, tratamos de resolver los problemas económicos, o sociales primero pensando que el  entendimiento y la eliminación de las guerras vendrá después. Los problemas de una familia, digamos un hermano o un primo no se resuelven hasta que aceptemos primero que somos familia y debido a eso nos disponemos a ayudarle.  Hasta que la humanidad no haya aceptado su unidad orgánica no podrá ni siquiera afrontar sus desafíos inmediatos, mucho menos aquellos que le aguardan en el futuro: “El bienestar de la humanidad“, reitera Bahá’u’lláh, “su paz y seguridad son inalcanzables a menos y hasta que su unidad sea firmemente establecida.

Sin embargo, hasta hoy usted observará que la mayoría de la gente toma el punto de vista contrario: consideran la unidad como una meta última casi inalcanzable y se concentran primero en remediar todos los otros males de la humanidad. Si sólo lo supieran, estas otras enfermedades no son más que diversos síntomas y efectos secundarios de la enfermedad básica: la falta de unidad.

Acerca de César

Profesor retirado de Bioquímica de la Universidad de Puerto Rico. Me encanta la ciencia, lo racional, junto con la parte llamada espiritual del ser humano. Encuentro en la Fe Bahá'í la paz y el entendimiento para la solución de muchos problemas personales y sociales. Me preocupa la situación social en general y especialmente la de Cuba.
Esta entrada fue publicada en Dogmatismo, Prejuicio, reflexión, Sociedad, Unidad y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s