Unión Europea; ¿fin del nacionalismo?

¿Hace cien años, quién hubiera pensado que los países de Europa se unirían en una moneda común?

A causa de los bandazos económicos, ahora se está pensando en la formación de un organismo económico supranacional para controlar los mercados. Ya era hora. Según los economistas, el que cada país siguiera actuando independientemente en materia económica, sin control de gastos como ocurrió en el caso de Grecia es lo que ha ocasionado el presente estado de crisis.

No queda otra solución sino ceder algunas de las prerrogativas nacionales a favor del bien común regional. Esto quiere decir que el nacionalismo absoluto que quieren algunos políticos debe acabarse a favor de un nacionalismo sano. Una Europa federal, ¿es posible?

Angela Merkel y Durao Barroso acaban de proponer la formación de un ministro de finanzas europeo que esté por encima de los ministros nacionales. Eso quiere decir ceder parte de las decisiones nacionales a favor de la justicia para toda Europa.

Un nuevo orden mundial

Muchos grupos religiosos elevan el fantasma de un dictador mundial, citando no sé qué versículos bíblicos, cuando se habla de la necesidad de una Federación de naciones a nivel mundial.

Y sin embargo, eso es lo que necesitamos.

Si queremos que se acabe el hambre, la violencia, el abuso a la niñez, el narcotráfico, el calentamiento global, para mencionar solamente algunos de los problemas que nos afectan tenemos que establecer  algún tipo de federación de naciones. Algo como las Naciones Unidas, pero que tenga verdaderamente poder para  terminar con las injusticias más flagrantes al menos.  Hasta que no resolvamos esos problemas a nivel mundial no tendremos paz.

Hasta hace muy poco podíamos tener sociedades aisladas. Hoy instantáneamente podemos ver lo que sucede en otras partes del mundo gracias a internet sobre todo. ¿Por qué será que hay tantos emigrantes? Porque ven que hay otras formas de vida y quieren participar de ellas. Y esa emigración NO HAY QUIEN LA PARE.

La voluntad de Dios para esta época.

¿Y qué tiene que ver Dios en todo esto? Dirían muchos.

Lo que pasa es que pongamos a Dios o no por el medio, lo cierto es que cuando la sociedad está madura para una idea, ésta se logra. Y la idea de eliminar el nacionalismo violento y dar paso a un nacionalismo sano, más justicia social a nivel mundial,  ha llegado. Vamos hacia allá aunque haya oponentes.

Los marxistas dicen (o decían) que los cambios traídos por los fundadores de las grandes religiones como Jesús el Cristo, se dieron porque le había llegado la hora a esas ideas.  Que estos eran productos de la sociedad y no de intervención divina a través de las palabras de Jesús. Negaban la calidad especial de Jesús. Sea como sea, los avances se lograron y el impacto en la sociedad de las enseñanzas de Jesús es evidente, si se quiere ver.

El anuncio de otro Mensajero

“Hace poco más de cien años, Bahá’u’lláh, Fundador de la Fe Bahá’í, anunció, en lenguaje claro e inequívoco, a los reyes y gobernantes del mundo, a sus dirigentes religiosos y a la humanidad en general que, por fin, la era de paz y hermandad, prometida desde hace tanto tiempo, había llegado, y que Él Mismo era el Portador del nuevo mensaje y del poder de Dios, que habrían de transformar el sistema vigente de antagonismo y enemistad entre los hombres y crear el espíritu y la forma del orden mundial predestinado.”

“…Bahá’u’lláh, exiliado de Persia, su país natal, por sus enseñanzas religiosas, estaba prisionero del tiránico y todopoderoso Sultán del Imperio Otomano …  y viendo aquel mundo ya viejo “a merced de gobernantes tan embriagados de orgullo que no pueden discernir claramente lo que más les beneficia a ellos mismos”, declaró que “…la disensión que divide y aflige a la raza humana crece día a día. Los signos de convulsiones y caos inminentes pueden ya distinguirse, por cuanto el orden prevaleciente demuestra ser deplorablemente defectuoso.” “Pronto -declaró Él-, el orden actual será enrollado y uno nuevo desplegado en su lugar.”

Desde la ascensión de Bahá’u’lláh en Tierra Santa en 1892, el enrollamiento del orden viejo se ha convertido en la experiencia diaria de la humanidad, y no se percibe merma alguna en este proceso. La esencia del Orden Mundial de Bahá’u’lláh es la unidad de la raza humana. “Oh vosotros, hijos de los hombres”, escribe Él, “el propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y a Su Religión es salvaguardar los intereses de la raza humana y promover su unidad…” Y advierte: “El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad, son inalcanzables a menos que su unidad sea firmemente establecida.”

“La unidad de la raza humana, tal como la concibe Bahá’u’lláh, implica el establecimiento de una mancomunidad mundial en la que todas las naciones, razas, credos y clases estén estrecha y permanentemente unidos, en que se salvaguarden completa y definitivamente la autonomía de sus estados miembros, la libertad personal y la iniciativa de los individuos que la componen. Por lo que podemos captar de ella, esta mancomunidad tiene que contar con una asamblea legislativa mundial, cuyos miembros, en calidad de albaceas de toda la humanidad, controlarán definitiva y enteramente los recursos de todas las naciones que la compongan y promulgarán aquellas leyes que sean necesarias para regular la vida, satisfacer las necesidades y ordenar las relaciones de todas las razas y pueblos.

Un ejecutivo mundial, respaldado por una fuerza internacional, llevará a la práctica las decisiones que se tomen, aplicará las leyes aprobadas por esta asamblea legislativa mundial y salvaguardará la unidad orgánica de toda la mancomunidad. Un tribunal mundial juzgará y dictará sentencia firme y vinculante en todas y cada una de las disputas que surjan entre los diversos elementos que componen este sistema universal. Se ideará un mecanismo de intercomunicación mundial, que abarcará todo el planeta, estará libre de las trabas y restricciones nacionales y funcionará con maravillosa rapidez y perfecta regularidad.

… Se inventará o se elegirá entre los idiomas existentes un idioma mundial y se enseñará en las escuelas de todas las naciones federadas como auxiliar del idioma materno. Una escritura mundial, una literatura mundial, un sistema monetario, de pesas y medidas uniforme y universal simplificará y facilitará el intercambio y el entendimiento entre las naciones y razas de la humanidad. En una sociedad mundial así, la ciencia y la religión, las dos fuerzas más poderosas de la vida humana, se reconciliarán.

Acerca de César

Profesor retirado de Bioquímica de la Universidad de Puerto Rico. Me encanta la ciencia, lo racional, junto con la parte llamada espiritual del ser humano. Encuentro en la Fe Bahá'í la paz y el entendimiento para la solución de muchos problemas personales y sociales. Me preocupa la situación social en general y especialmente la de Cuba.
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