El libre albedrío, esa necesaria y pesada carga…

Tengo que admitir que una vez deseé ser libre como los animales. El trabajo en la universidad me agobiaba. Exámenes, trabajos a entregar, responsabilidades, y al pasar por un campo y ver el ganado pastando tranquilamente me pregunté si no sería mejor ser libres como ellos. El momento lo recuerdo muy bien. (Afortunadamente fue por un momento muy breve)

Hay que aceptar que los seres humanos no somos verdaderamente libres. ¿no les parece? Los verdaderamente libres son los animales que sólo siguen sus instintos. No tienen que escoger qué van a hacer a cada momento.

Simplemente, por ser seres humanos, tenemos que escoger a cada momento qué paso vamos a dar. Esa lucha se hace más facíl si decidimos conscientemente que somos seres humanos con responsabilidades, que vamos a seguir el camino del bien, y que vamos a seguir las leyes del país y sobre todo las divinas. Una vez que hacemos eso se nos hace más fácil la vida.

Hay un pasaje en los escritos bahá’ís que comparto con ustedes. Ese pasaje ha sido clave para mi. Me ha ayudado a entender que la responsabilidad de escoger entre el bien y el mal es muy nuestra y que no tenemos que echarle la culpa al diablo. La energía para actuar de una u otra forma nos la da Dios (los ateos a los agnósticos pueden decir que nos la da la naturaleza); el escoger entre el bien y el mal es decisión nuestra. La creación está hecha así.

“…Además, la inacción o el movimiento del hombre dependen de la asistencia de Dios. Sin asistencia, no está capacitado para hacer el bien o el mal. Pero cuando la ayuda de la existencia le llega del Generoso Señor, está capacitado para hacer tanto el bien como el mal. Mas si la ayuda le es interrumpida, se ve imposibilitado del todo. Esta es la razón de que los Libros Sagrados hablen de la ayuda y asistencia de Dios. Es como la situación de un barco movido por la fuerza del viento o del vapor; si la fuerza cesa, el barco no es capaz de moverse. El timón del barco lo hace girar hacia un lado o hacia el otro. La fuerza del vapor lo mueve hacia la dirección deseada; si se dirige al Este, va hacia el Este; si se dirige al Oeste, va hacia el Oeste. No obstante, el movimiento no proviene del barco, sino del viento o del vapor.

De modo similar, en toda acción o inacción el hombre recibe poder de Dios; no obstante, la elección del bien o del mal corresponde al hombre mismo. De modo que si un rey designase a alguien como gobernante de una ciudad, confiriéndole autoridad y mostrándole los caminos de la justicia y de la injusticia según las leyes, y si luego este gobernante cometiera injusticia, aunque estuviera actuando por la autoridad y el poder del rey, este último quedaría absuelto del cargo de injusticia. Pero aunque actuase con justicia, también lo haría por la autoridad del rey, quien en tal caso estaría complacido y satisfecho.

Es decir, elegir entre el bien y el mal corresponde al hombre, en todo momento él depende de la ayuda sustentadora de vida procedente del Omnipotente. El Reino de Dios es muy vasto; todos estamos cautivos en el puño de su Poder. El siervo no puede hacer nada por su propia voluntad; Dios es el Poderoso, el Omnipotente, y el que ayuda a todos los seres.”

Abdu’l-Bahá, Contestación a unas preguntas, pág 302

Acerca de César

Profesor retirado de Bioquímica de la Universidad de Puerto Rico. Me encanta la ciencia, lo racional, junto con la parte llamada espiritual del ser humano. Encuentro en la Fe Bahá'í la paz y el entendimiento para la solución de muchos problemas personales y sociales. Me preocupa la situación social en general y especialmente la de Cuba.
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Una respuesta a El libre albedrío, esa necesaria y pesada carga…

  1. janbover dijo:

    El libre albedrío no existe por más que nos ilusione tenerlo. Eso se puede demostrar por medio de la filosofía, matemáticas, física, biología, psicología o neurología. Además, la moral no necesita del libre albedrío, pues sigue siendo útil en el determinismo o el azar (indeterminismo). Así pués, la discusión se debería centrar en cómo debemos vivir sin libre albedrío, cómo podemos ser felices sin libertad. Todo eso es lo que analizo en mi libro: “Cómo vivir feliz sin libre albedrío” al que podéis acceder gratuitamente en http://www.janbover.org

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