El amor es…

Entre los variados pasajes referentes al amor que aparecen en los escritos bahá’ís encontramos ésta que es muy amplia y llena de espiritualidad.  Muy buena para meditar.

“Sabe con certeza que el Amor es el secreto de la sagrada Dispensación de Dios, la manifestación del Todomisericordioso, la fuente de las efusiones espirituales. El Amor es la bondadosa luz del cielo, el eterno hálito del Espíritu Santo que vivifica el alma humana. El Amor es la causa de la revelación de Dios al hombre, el vínculo vital que, de acuerdo con la creación divina, es inherente a las realidades de las cosas.

El Amor es el único medio que asegura la verdadera felicidad, tanto en este mundo como en el venidero. El Amor es la luz que guía en la oscuridad, el eslabón viviente que une a Dios con el hombre, que confirma el progreso de toda alma iluminada. El amor es la más grande ley que rige este potente y celestial ciclo, el único poder que une los diversos elementos de este mundo material, la suprema fuerza magnética que dirige los movimientos de las esferas en los dominios celestiales.

El Amor revela con infalible e ilimitado poder los misterios latentes en el universo. El Amor es el espíritu de vida para el ataviado cuerpo de la humanidad, el fundador de la verdadera civilización en este mundo mortal, y el derramador de imperecedera gloria sobre toda raza y toda nación altruista…”

Una meditación personal. Le invito a que busque otras.

Dispensar es dar, conceder, y por tanto dispensación de Dios es lo que Dios nos dispensa, lo que nos ofrece.

Si pensamos de dónde venimos, de dónde surge todo el universo, nos dice la ciencia que surge del “big bang” de una gran explosión que ocurrió hace alrededor de 13, 700 millones de años (o 13.7 billones de años). Un número tan grande que no lo podemos apreciar. Pero todos los físicos están de acuerdo que el universo fue creado en ese momento.

De ahí surgieron las leyes universales que estudiamos en ciencia.  No hay razón para no llamarle un acto de amor de Dios (un Dios que no podemos comprender) para con nosotros. Todos estamos constantemente tratando de averiguar esas leyes. Tanto el científico que busca de qué estamos hechos como el labriego que se pregunta por qué o para qué estamos aquí. El conocer, el querer saber está puesto en nosotros como un acto de amor.

Si nos detenemos a pensar todo esto es muy bello, muy hermoso.

Es hermosísimo saber que de la nada, se creó todo lo que conocemos. Hubo evolución. Primero se formaron paquetes de energía como fotones de luz, que no tenían masa, no pesaban. Después surgieron partículas con masa. Ahora mismo, en el gran acelerador de partículas llamado LHC (Large Hadron Collider) en los laboratorios CERN están buscando una partícula (mal llamada partícula de Dios) que fue la que hizo que aparecieran partículas pesadas, que apareciera el universo, la materia tal como la conocemos y finalmente nosotros.

La ciencia nos dice que en el universo hay cuatro fuerzas, siendo la gravedad una fuerza débil y sin embargo es capaz de mantener en su sitio a todas los planetas, los soles, las galaxias, en este gran universo

Esa misma atracción, esa misma energía, esa misma fuerza, que podríamos llamar Amor es la que mantiene unida a las familias, a los pueblos, a los países y confiemos que un día a la mayoría de la humanidad.

“Todos los hombres han sido creados para llevar adelante una civilización en continuo progreso”, nos dicen los escritos bahá’ís. Si contemplamos la historia, muy lentamente, hemos ido avanzando.

Cada ser humano, lleva en sí, el potencial, el deseo de progresar y de ser bueno. Es  raro encontrar a alguien que quiera ser “malo” desde niño. Podríamos decir que Dios ha puesto esa semilla en nosotros. Somos como joyas en la mina que deben ser sacadas y pulidas para que reluzcan con una educación tanto racional como espiritual.

El concepto de Dios en los escritos bahá’ís es muy hermoso. Sugiero que lo busquen.

Einstein dijo acerca de la experiencia religiosa:

“El conocimiento de la existencia de algo que no podemos penetrar, que tiene la razón más pura, la belleza más radiante; es ese conocimiento y esa emoción lo que constituye la verdadera actitud religiosa. Es en ese sentido, y en ese solamente que, que soy un hombre profundamente religioso.”

Acerca de César

Profesor retirado de Bioquímica de la Universidad de Puerto Rico. Me encanta la ciencia, lo racional, junto con la parte llamada espiritual del ser humano. Encuentro en la Fe Bahá'í la paz y el entendimiento para la solución de muchos problemas personales y sociales. Me preocupa la situación social en general y especialmente la de Cuba.
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