La soberanía de los países.

Como probablemente ya saben, la comisión de miembros de países árabes que visita Siria para inspeccionar lo que sucede allí  y en la que miles de personas han muerto, ha propuesto que el presidente Bashar al-Assad dimita de su cargo y que se lleven a cabo elecciones en el país. El ministro de relaciones exteriores, Walid al-Muallem dijo que la resolución de la Liga Árabe “es una resolución descarada que daña la soberanía de Siria”.

Aquí lo importante es el término soberanía. ¿Debe esa soberanía ser absoluta, que nadie intervenga suceda lo que suceda en el país?

Eso me recuerda al niño abusador en la escuela, que mientras le repartía golpes al que tenía cogido por el cuello, gritaba: “aquí, que nadie se meta, esto es un problema entre Pedro y yo”. Pobre Pedro.

Eso mismo sucede con los países. El dirigente abusador invoca la soberanía del país para seguir sojuzgando y maltratando a su pueblo: “aquí nadie se meta que este es un país soberano” y sigue dando puños. Pobre pueblo.

Claro está que en América Latina hemos sufrido muchas intervenciones por el gigante del norte, Estados Unidos, con el pretexto de ayudar a calmar la situación en nuestros países. Eso mismo ha pasado en los países africanos con los colonizadores sobre todo europeos.

Aquí van mis comentarios personales:

No es que nos olvidemos de las barbaridades pasadas. Hay que estar atento a las invasiones pasadas y presentes pero al mismo tiempo tenernos que darnos cuenta que el mundo ha cambiado y continúa cambiando rápidamente. Ahora todo se sabe gracias a internet. Según los escritos bahá’ís todo evoluciona, inclusive la religión. Ésta época puede compararse a la adolescencia de la humanidad. Estamos con un pie en la vieja manera de actuar y pensar, la niñez,  y otro en la etapa de la madurez que comenzamos a esbozar.

Muchos de los problemas como la droga, las epidemias, la economía hay que resolverlos a nivel mundial.  Todos lo reconocen pero falta la voluntad y es ahí donde los principios espirituales, religiosos, pueden ayudar enormemente. Tenemos que salir de nuestras conchas y ver la sociedad como un todo que está enferma seriamente y necesita curación.

¿Qué nos dice la Fe Bahá’í al respecto?

“Debe llegar el tiempo en que se reconozca universalmente la imperativa necesidad de celebrar una reunión vasta y omnímoda de personas. Los gobernantes y reyes de la tierra deben necesariamente concurrir a ella y, participando en sus deliberaciones, deben considerar los medios y arbitrios para echar los cimientos de la Gran Paz mundial entre los hombres.”

“Esa paz exige que las grandes potencias decidan, para la tranquilidad de los pueblos de la tierra, estar completamente reconciliadas entre sí. Si algún rey se levantare en armas contra otro, todos unidos deberán alzarse para impedírselo. Si esto se hace, las naciones del mundo ya no necesitarán armamentos, salvo con el fin de preservar la seguridad de sus reinos y mantener el orden interno dentro de sus territorios. Esto asegurará la paz y la calma de todos los pueblos, gobiernos y naciones.”

 

Acerca de César

Profesor retirado de Bioquímica de la Universidad de Puerto Rico. Me encanta la ciencia, lo racional, junto con la parte llamada espiritual del ser humano. Encuentro en la Fe Bahá'í la paz y el entendimiento para la solución de muchos problemas personales y sociales. Me preocupa la situación social en general y especialmente la de Cuba.
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